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Un fenómeno de descerebrados – Inés Vargas


No resulta difícil darse cuenta de que estamos viviendo los años dorados del género zombi, o subgénero, o tema, o como queramos llamarle.

Podríamos echarle la culpa a Crepúsculo, que ha convertido a los vampiros en seres ciertamente afeminados y cubiertos de purpurina, de forma que ahora necesitamos otro monstruo.

Sin embargo el género zombi se remonta más allá de la aparición de los Cullen. Uno de los puntos a favor de este género es que se alimenta de la posibilidad. La mayoría de apocalipsis zombis surgen a partir de la infección de un virus o se basan en la experimentación genética. Son dos ideas que no podemos descartar totalmente en el mundo que vivimos, y, aunque no nos lo llegamos a creer por completo, tampoco podemos tranquilizarnos con la certeza de que no puede pasar.

Además es un género que da mucho juego. Literalmente. Y es que se adapta muy bien a lo lúdico, así que no es de extrañar que no paren de surgir videojuegos ambientados en la apocalipsis zombi, desde el anciano Resident Evil, que, si no me equivoco, data de 1996, hasta el flamante “The last of us”, pasando por el simpático juego “Plantas vs Zombies”.

Está claro que las películas de zombis se prestan mucho al juego. De hecho en muchas de ellas encontramos secuencias de acción que parecen sacadas de uno de estos videojuegos, y casi parece que los personajes también lo agradecen. Esto les abre la posibilidad de divertirse en una situación de apocalipsis, absolutamente adversa.

Dejando a parte ñoñerías sobre lo divertido que resulta acabar cubierto de sangre zombi y bla bla bla, estos seres no dejan de ser aterradores. ¿Por qué? Porque son muchos. Esta es una de las grandes diferencias entre los zombis y el resto de los monstruos. Fue el éxito de la novela “Soy leyenda” el que supuso este cambio: el que estaba sólo era el humano, no el monstruo aterrorizando a los hombres. Es decir, su poder es la colectividad. Un sólo zombie no supone una gran amenaza, y de hecho, individualmente, resultan seres bastante patéticos. Eso sí, cuando se juntan unos cuantos, probablemente acabes uniéndote a ellos. Estamos hablando de seres que atentan contra la sociedad,
contra la civilización como la conocemos.

¿Qué pasa? ¿Por qué me miráis todos?

¿Qué pasa? ¿Por qué me miráis todos?

Nos encontramos en un mundo en el que tener lo es todo; tener belleza, tener dinero, tener inteligencia, tener tener tener…y de repente te encuentras con una horda que no tiene nada, que no le interesa nada y que amenaza con esta forma de vida. Con esto surge una paradoja; los zombis se rebelan y se convierten en el punto de partida de una revolución sobre los paradigmas y sistemas establecidos.

Desde cierto punto de vista los zombis son seres con una libertad plena. Sus acciones no se mueven bajo ningún interés concreto, dejando a un lado sus necesidades alimenticias. Podríamos decir que la imagen de zombi se aleja de las clasificaciones que sufren otros monstruos, es decir, no podemos decir que sirvan al bien ni al mal. Son seres incorruptibles. Quizás estén corruptos físicamente, pero no moralmente. Mirándolo así, quizá sea mejor encontrarse frente a un zombi que frente a un político, un juez, un diputado, y, dejando a un lado los prejuicios ante dichas profesiones, esencialmente, cualquiera. Por eso esta imagen del zombi pone en duda de alguna forma lo que nos hace humanos.

Sin embargo, de nuevo gracias a “Soy leyenda”, aparece otra idea totalmente distinta de lo que son los zombis. Tanto en la película como en el libro (aunque en este último los seres se asemejaban más a vampiros que a zombies), se plantea la pregunta: ¿y si el zombie no fuera un monstruo, sino un modo distinto de ser humano? Ya no los miramos desde arriba, sino desde la misma altura, aunque ellos nos van ganando por goleada.

En cualquier caso, no quiero aburriros con más tonterías acerca de lo que son los zombis, y sobre todo, quiero evitar meterme en algo más filosófico, así que, en resumen: podemos encontrar montones de películas, videojuegos, cómics y menos novelas sobre el tema de los zombis. En general todas se basan en la misma trama: tenemos un personaje central que sabemos que por lo menos va durar hasta casi el final de la historia, que es una persona común y corriente, o casi común y corriente, que por cuestiones de azar o por su inteligencia, consigue ir sorteando los peligros de los zombis. Y ya dentro del esquema de supervivencia encontramos la comedia romántica, la novela de aventuras…De todas formas destacan algunas obras dentro del género: ya he mencionado “Soy leyenda”, pero también me parecen bastante recomendables los cómics de “The Walking Dead”, y la serie basada en estos cómics también resulta digna.

Así que, ¿por qué no? Les doy cinco patatas a las tres.

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¿Zombis? ¿Eso qué es? – Salvatore Nocerino


Aunque me considero un fan del género zombi -reconozco que fue a partir de TWD cuando descubrí todo este mundo-, hay algo que me saca de mis casillas y que se repite en todas las películas sobre muertos vivientes.

¿POR QUÉ NADIE SABE NUNCA QUÉ SON LOS ZOMBIS? Han recibido miles de nombres: mordedores, caminantes, no muertos, monstruos… Pero nunca los protagonistas parecen saber nada de ellos. Vamos a ver, ¿es que no sabéis lo que es un **** zombi? No sé si véis a lo que me refiero. Digamos que The night of the living dead, primera película del género, tiene perdón. Nunca antes de había hablado de este tipo de bestias del inframundo que venían a comerte, pero, a partir de ahí, han habido películas hasta aburrir sobre este mismo temita.

Y ahora me vas a decir que en películas de los años 80′ o 90′, por ejemplo, en la parte donde empieza a surgir la epidemia, nadie sabe lo que son. Venga ya, ¿no han visto la televisión en treinta años o qué? Aunque no sean unos frikis del género, han tenido que oír hablar de ellos. Pues no, o los protagonistas son más tontos que una piedra o han vivido aislados de la sociedad, porque no me lo explico de otra manera.

Además, siempre descubren, hacia la mitad de la película, que se les mata golpeándoles en la cabeza. ¿En serio? ¿Tanto os cuesta? ¡Es cuestión de sentido común! Les atraviesan el corazón y ven que no se mueren, pero siguen haciéndolo. Pues mira, no me extraña que les coman, si es que son cortitos.

Otra cosa irritante es el personaje del tocapelotas de la película que se rebela en la segunda mitad de la trama. ¿Me váis a decir que no se le venir? Se pasa la primera mitad haciendo bromitas de mal gusto, nadie le aguanta y es más egoísta que Mr. Scrooge. Pero no, hasta que no intenta matar a todos nada, nadie se da cuenta de sus intenciones. Eso sí, siempre acaba recibiendo su merecido, muriendo entre terribles sufrimientos.

Así las cosas, y aunque, como ya he dicho, me considero un gran fan, creo que, como todo, las películas y series de zombis pueden mejorar, y ahí están los puntos más débiles que, desde mi humilde opinión, deberían cambiar YA. Aprovecho la ocasión para reivindicar el british zombie con dos títulos muy recomendables:

PELÍCULA.Shaun of the Dead (2004): pertenece al no tan explotado subgénero de comedia zombi bastante inglesa -o te partes o te parece un coñazo-, graciosa y absurda hasta la saciedad. Puntuación: potatopotatopotatopotato

Póster de Shaun of the Dead

Shaun of the Dead. Una comedia romántica. Con zombis.

SERIE. Dead Set (2008): abstenerse tiquismiquis. Esta miniserie de tres capítulos es bastante, bastante gore. No se cortan un pelo en mostrar las entrañas de sus personajes, literalmente. En el fondo, es una crítica bastante dura contra el fenómeno de los reality show, eso le vale la puntuación más alta.
Puntuación: potatopotatopotatopotatopotato