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No es otra película crepusculera – Irene Juste


No soy una fan incondicional de este género; tampoco es que no me guste, tan solo que nunca me había llamado especialmente la atención. Hace poco vi que Nicholas Hoult (que me gusta mucho como actor) estrenaba una nueva película, “Memorias de un zombi adolescente”. A primera vista pensé que sería tipo “Crepúsculo” pero con zombis, pero al ver las buenas críticas que tenía y que Hoult la protagonizase, me decidí a verla.
Y entonces llegó la sorpresa: me encontré con una película con chispa, buen ritmo, mucho sentido del humor y que a medida que iba transcurriendo te enganchaba cada vez más. No me esperaba disfrutar como lo hice, pero así fue. He de añadir también la buena actuación de la pareja protagonista, que consiguió bordar su papel sin llegar a ser repelentemente empalagosos, pienso que tienen una química muy buena que le proporciona a la película otro punto más a su favor.

Una pareja llena de vitalidad...bueno, a medias

Una pareja llena de vitalidad…bueno, a medias

También cabría destacar el buen guión de la película, que, a parte de humor, consigue cambiar la perspectiva que se tenía hasta ahora de estos muertos vivientes; sin corazón, tan solo un bicho más al que aniquilar, y hace que incluso se les llegue a coger un poco más de cariño. Al menos a mí me han dado ganas de ver más películas sobre ellos.
Si se tiene que decir algo en contra, diría que es bastante predecible, aunque eso no tenga gran importancia viendo el buen conjunto de la película.
Mi puntuación: potatopotatopotatopotato Graciosa, entretenida y viva, sin llegar a provocar una epidemia de gente vomitando arcoíris en las salas de cine.

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Buenas noches príncipes de Maine, reyes de Nueva Inglaterra


“¿Sabes quién hizo estas estúpidas normas? Alguien que no iba a estar en esta casa, que no iba a ser él quien las tuviese que cumplir”

Las normas de la casa de Sidra. Y con línea y media se puede resumir esta gran película. Con este impactante momento en el que indirectamente Hallström nos explica la ley de prohibición del aborto y que, con una bonita historia sobre un niño huérfano con ganas de salir de su burbuja, consigue que nuestras mentes entiendan de una manera más interna este delicado tema, que ha generado grandes controversias a lo largo del tiempo.
Mi puntuación: ***** Nada ñoña, es la manera perfecta de tratar el tema del aborto. No recomendada para políticos carcas (Sorry, Rajoy)

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¿ERA NECESARIO? – Irene Juste


(Mensaje del editor: Ve “Quiéreme si te atreves” y “Thelma y Louise” antes de leer esta crítica)

Todo tiene un final. Nosotros no podemos elegir cuál es el nuestro, quizá por eso nos guste tanto el cine; nos hace volar la imaginación hacia la historia perfecta con el final perfecto para esta. Sin embargo, parece que se ha puesto de moda entre las grandes producciones acabar sus películas con alguna muerte. Y mi pregunta es, ¿por qué? Ejemplos de ello son películas tipo Titanic, Brokeback Mountain o One day. Grandes películas que durante toda su trama te hacen soñar, disfrutar, te ponen los pelos de punta, vives las emociones junto a sus personajes y les coges cariño. Y entonces ¡zas! Muere alguno de sus protagonistas y el otro se queda solo y triste y todo acaba allí. ¿Realmente era necesario? Creo que no. Al menos a mí me deja como con ganas de más y me paso todo el día pensando en un final mejor. Toda la emoción que había sentido durante las dos horas de película se desvanece en ese instante. Una película no es más buena por cargarte a alguien; ¿o tanto nos gusta ver el sufrimiento ajeno? Sinceramente, pienso que este tipo de finales sobrecargan la película y le dan un toque de incredibilidad.

Sin embargo, después de estas nos encontramos con finales como el de Thelma y Louise que, tras darse cuenta de lo que les espera si se rinden, si se bajan del coche y aceptan su derrota después de haber vivido todo aquello juntas, de haber huido de la rutina de sus vidas, deciden seguir y tirarse por el Gran Cañón, sin tristeza, sin dolor, con una expresión llena de libertad en sus rostros.Imagen

Por otro lado tenemos Quiéreme si te atreves, con otro gran final en el que deciden acabar el juego que habían empezado desde niños juntos, sepultados bajo un bloque de hormigón. Y como dice el protagonista: “viviendo el sueño de un amor sin fin”. Puede que estas dos películas también terminasen con una muerte, pero son finales muy diferentes.

En las primeras comentadas se ve al final el sufrimiento de los protagonistas que aún quedan vivos; en cambio, en las segundas, se refleja un ansia de libertad, de felicidad, historias que no podían haber terminado de otra manera, que te dejan perfectamente satisfecho, convirtiéndolos así en finales perfectos.