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¿Un mundo perfecto? – Inés Vargas


¿Por qué vemos películas que nos muestran mundos tan mutilados que las personas que sobreviven en ellos apenas lo consiguen? Quizás nos saben a poco los problemas que ya tenemos ante nosotros. Está tan trillado el tema de la contaminación que parece másuna moda anticuada que una amenaza hacia nuestra supervivencia. Entonces, ¿Qué hay en la destrucción, caos, muerte y peligro que nos incita a todos a hacer las maletas para irnos a uno de esos mundos post-apocalípticos que tan alejados se encuentran de la imagen que tenemos de un mundo perfecto?

Admitámoslo de una vez, vivir en un mundo perfecto es tan aburrido como mirar a tu abuela hacer ganchillo.

Queen hunger games

¿Qué puede compararse con una vida libre de prohibiciones en la  que cazas tu propia comida y te conviertes en una atractiva máquina de violencia coreográfica?

Sin duda la definición de Apocalipsis debería cambiar si estamos dispuestos y predispuestos a pasar por ella. ¿Para qué vamos a     negarlo? Si te crees que eres el único al que no le importaría participar en los juegos del hambre, quizás no te vendría mal hablar con unos cuantos miles de fans del libro o de la película. Igual incluso os ponéis de acuerdo y construís vuestro propio estadio. Aunque he de decir que, tras haberme leído la trilogía y haber pagado (un cierto infortunio que mi bolsillo me sigue reprochando) una entrada de cine para ver la adaptación, aquellos a los que no os importaría participar en los juegos del hambre, especialmente el género femenino, deberíais mejorar muestra comprensión escrita. Os diré una cosa: Peeta no os va a dar pan, ni siquiera quemado. En los juegos del hambre la gente mata, no comienza una relación sentimental. Así que dejad de imaginaros a vosotras mismas como unas rebeldes con lengua mordaz y un ingenio tan afilado que es capaz de desatar una revolución, porque todos sabemos que cualquiera de nosotros dedicaría más tiempo a llorar que a entrenar.

¿Por qué? Por que somos del Capitolio. La película de los juegos del hambre es exactamente lo que los habitantes de Panem veían desde sus casas. ¿Te divertiste viendo cómo se mataban y como se desvivían por mantener su integridad física? Quizás no te guste oírlo, pero no eres Katniss. Lo siento. Yo también me decepcioné al darme cuenta.

Pero, ¿qué ha pasado con eso de la libertad, lo salvaje? Todos sentimos alguna vez ganas de rescatar nuestro instinto animal de la opresión de la sociedad humana. No parece tan mala idea siempre y cuando no te desagrade el regustillo a radioactividad en la comida, la falta de sueño, la devastación, la soledad, la posibilidad de morir a cada instante, y otras múltiples nimiedades que, si eres un maniático como yo, harían que contemplases la posibilidad de volver al obsoleto mundo perfecto, a riesgo de aburrirte.

¿Por qué nos siguen gustando esas películas? Porque al final las cosas siempre les salen bien a los protagonistas, incluso cuando mueren, no lo hacen sin que alguno de los espectadores suelte alguna lagrimilla.

Así que, ¿estamos condenados a estar aburridos? No, estamos condenados a buscar formas de entretenernos (inconvenientes del tiempo libre), y esperemos que se nos ocurra una opción mejor que la de sumirnos en la destrucción. Puede que mirar a tu abuela haciendo ganchillo no esté tan mal después de todo.