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¿Zombis? ¿Eso qué es? – Salvatore Nocerino


Aunque me considero un fan del género zombi -reconozco que fue a partir de TWD cuando descubrí todo este mundo-, hay algo que me saca de mis casillas y que se repite en todas las películas sobre muertos vivientes.

¿POR QUÉ NADIE SABE NUNCA QUÉ SON LOS ZOMBIS? Han recibido miles de nombres: mordedores, caminantes, no muertos, monstruos… Pero nunca los protagonistas parecen saber nada de ellos. Vamos a ver, ¿es que no sabéis lo que es un **** zombi? No sé si véis a lo que me refiero. Digamos que The night of the living dead, primera película del género, tiene perdón. Nunca antes de había hablado de este tipo de bestias del inframundo que venían a comerte, pero, a partir de ahí, han habido películas hasta aburrir sobre este mismo temita.

Y ahora me vas a decir que en películas de los años 80′ o 90′, por ejemplo, en la parte donde empieza a surgir la epidemia, nadie sabe lo que son. Venga ya, ¿no han visto la televisión en treinta años o qué? Aunque no sean unos frikis del género, han tenido que oír hablar de ellos. Pues no, o los protagonistas son más tontos que una piedra o han vivido aislados de la sociedad, porque no me lo explico de otra manera.

Además, siempre descubren, hacia la mitad de la película, que se les mata golpeándoles en la cabeza. ¿En serio? ¿Tanto os cuesta? ¡Es cuestión de sentido común! Les atraviesan el corazón y ven que no se mueren, pero siguen haciéndolo. Pues mira, no me extraña que les coman, si es que son cortitos.

Otra cosa irritante es el personaje del tocapelotas de la película que se rebela en la segunda mitad de la trama. ¿Me váis a decir que no se le venir? Se pasa la primera mitad haciendo bromitas de mal gusto, nadie le aguanta y es más egoísta que Mr. Scrooge. Pero no, hasta que no intenta matar a todos nada, nadie se da cuenta de sus intenciones. Eso sí, siempre acaba recibiendo su merecido, muriendo entre terribles sufrimientos.

Así las cosas, y aunque, como ya he dicho, me considero un gran fan, creo que, como todo, las películas y series de zombis pueden mejorar, y ahí están los puntos más débiles que, desde mi humilde opinión, deberían cambiar YA. Aprovecho la ocasión para reivindicar el british zombie con dos títulos muy recomendables:

PELÍCULA.Shaun of the Dead (2004): pertenece al no tan explotado subgénero de comedia zombi bastante inglesa -o te partes o te parece un coñazo-, graciosa y absurda hasta la saciedad. Puntuación: potatopotatopotatopotato

Póster de Shaun of the Dead

Shaun of the Dead. Una comedia romántica. Con zombis.

SERIE. Dead Set (2008): abstenerse tiquismiquis. Esta miniserie de tres capítulos es bastante, bastante gore. No se cortan un pelo en mostrar las entrañas de sus personajes, literalmente. En el fondo, es una crítica bastante dura contra el fenómeno de los reality show, eso le vale la puntuación más alta.
Puntuación: potatopotatopotatopotatopotato

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Manual básico para romper la pantalla – Álvaro Vidal


black-mirror

Soy real en un universo irreal. Soy humano en un mundo creado para máquinas. Porque ESTO y no otra cosa son los  auténticos Juegos del hambre. O matas o te hunden. Puede que penséis que nunca llegaremos a ser ese mundo mecánico y automático del que hablan  películas, libros y series, algo futurístico y distante. Por eso es importante saber que el futuro ha llegado. El presente es en sí mismo distópico. Oyes hablar de un mundo lejano donde la gente sufre, sus gobiernos autoritarios y corruptos les privan de sus derechos. ¿Y donde lo oyes? En la pantalla. En cualquiera de ellas. La metáfora del espejo negro que nos devuelve nuestro reflejo oscuro antes de encenderse y enchufarnos con esa pseudo-realidad perfecta, abstracta y vacía que estamos empezando a apreciar más que el aire. Y, ¿qué hacemos nosotros para revelarnos contra ese problema, en ese país subdesarrollado y mísero (llamémoslo Narnia)? Lo difundimos. Lo twitteamos con el hashtag #RevoluciónNarniana y clavamos puñales de indignación en la llamada red. Hasta ahí llega nuestra fuerza.

Nuestra vida huele a “Black Mirror”. Más bien apesta. Antes pensaba que Black Mirror era una serie futurista y lejana. Una barbaridad genial que nunca sucedería. Obviamente me equivocaba. “Da la impresión de que la mitad de las cosas que contamos en la primera temporada de ‘Black Mirror’ están pasando. Hay prisioneros en cárceles brasileñas montando en bicicleta estática para conseguir la reducción de la pena [similar al episodio ’15 millones de méritos’] y Google Glass es prácticamente un incumplimiento del ‘copyright’ de ‘Tu historia completa’. Afortunadamente, de momento nadie ha hecho un chantaje vejatorio con cerdo incluido [punto de partida de ‘El himno nacional’, con el ‘premier’ británico en la trama]. De todas formas, si las historias de la segunda temporada empiezan a pasar, entonces sí que estaremos en peligro”, afirma Charlie Brooker el creador de la serie.

Pero, ¿tiene razón Brooker al afirmar que las historias de la segunda temporada no están pasando? No os voy a contar mucho sobre la trama de los capítulos, porque cuanto menos sepas, más te sorprende. Pero, ¿acaso no tenemos líderes políticos más ineptos que un muñeco de la televisión? ¿No hay ya robots virtuales capaces de recrear a la perfección una conversación humana real?

Black Mirror es una bofetada en la cara. Una bofeteada que hace que te plantees y replantees muchas preguntas de las que creías conocer la respuesta. ¿Qué es real?¿Cómo se ha de castigar a un criminal? ¿Hasta qué punto podremos llegar si seguimos así?¿Es la apatía un delito?

Y hablando en nombre de toda la humanidad (tengo complejo de superioridad) afirmo que deberíamos devolvérsela. Sólo hay que pensar el cómo. De momento me conformo con que veáis esta bofetada, que seguro que no os dejará indiferentes. No sólo por la realización, el increíble montaje, las acertadas actuaciones del reparto, el magnífico guión… sino porque irónicamente, la serie consigue romper e ir más allá del espejo negro que tanto critica.