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Sofia Coppola…¡CULPABLE! (O cómo sumarse a la lista de directores cuyas películas son peores que sus tráilers)


Es de noche. Podemos oír un coche que se acerca. Alguien se baja de él. Son cinco adolescentes, pero no podemos distinguir sus caras. Aún. Se acercan  procurando no hacer ruido a la verja de lo que parece ser una mansión, y uno a uno la van saltando. Se ponen las capuchas de sus sudaderas para que la cámara de seguridad no les grabe, y van andando hacia atrás hasta la lujosa vivienda. Buscan una entrada y la encuentran. Y pum, empieza a sonar Crown on the Ground a todo volumen. Créditos iniciales. Parece un buen comienzo ¿no? Pues sí, pero será una de las pocas escenas interesantes que nos dará Sofia Coppola con su última película, The Bling Ring.


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El tema de esta semana es “Crimen y Castigo” y sí, en efecto The Bling Ring narra los sucesos reales de unos criminales un poco diferentes, una banda de adolescentes un poquillo obsesionados con el estilo de vida del derroche y la fama, que localizaban las casas de algunas de las estrellas más famosas de Hollywood por internet, y usando también esta herramienta, se aseguraban de cuando no estaban en casa para aprovechar y robarles.

Cuando leí la trama de la película, me pareció que Sofia Coppola, sabría manejarla bien, y hacer una buena crítica de ese estilo de vida excesivamente materialista y sin embargo ¿qué nos encontramos con The Bling Ring ? Pues algunas cosas bien hechas, y otras mal (muy mal) hechas, siendo el balance final de la película, en mi opinión, negativo. Lo mejor de la película son su banda sonora y las actuaciones en general, destacando a Emma Watson (cómo no) que consigue bordar el papel de la vacía y falsa Nicki (en la vida real Alexis Neiers), Israel Broussard y a Leslie Mann. Ah y Emma Watson bailando en la barra de stripper. Y lo peor todo lo demás, que en cierta forma, son las pruebas que podríamos presentar si quisiéramos acusar a la señorita Coppola de desperdiciar lo que podría haber sido  una cinta medianamente aceptable.

Prueba A: El guión es repetitivo. Muy repetitivo.

Uno se desespera cuando llega la mitad de la película, y sigue pasando lo mismo una y otra vez.  Como diría Homer Simpson “Me abuuuuuuurro”

Prueba B: ¿Cuál es la intención de Sofia?

No, en serio, ¿está alabando el estilo de vida o está criticándolo? Debería mostrarnos más claramente su postura, porque ciertamente parece muy ambigua.

Prueba C: Personajes más planos que Keira Knightley

Vale, es cierto que unos chicos que viven por y para la ropa, que se dejan grabar por las cámaras de seguridad, que presumen de haber robado a sus estrellas favoritas y luego en los interrogatorios afirman que son inocentes, muy profundos no pueden ser, pero podría habernos explicado por ejemplo, por qué son así.

Prueba D: Se ha pasao’ de glamour

Los ladrones reales no eran tan elegantes ni atractivos como se nos muestran (aunque supongo que esta prueba no es válida ya que es aplicable a toda película americana basada en hechos reales) como podéis juzgar vosotros mismos.

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Los miembros reales de “The Bling Ring”


En definitiva, que Sofia Coppola es CULPABLE, (golpes de martillo de juez) de haber hecho una película peor que su tráiler y que el artículo de Vanity Fair en el que se basa, además de homicidio de ideas con futuro en primer grado.

Y tú, ¿tienes alguna prueba o testigo más que pruebe la inocencia o que confirme la culpabilidad de la señorita Coppola? Si es así, házmelo saber en los comentarios, o contesta en la encuesta que hay aquí abajo.

Álvaro Vidal

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La D es muda, paleto. – Los sábados de Inés


Django_desencadenado-290414411-largeParece mentira que yo, que os acusé a todos de ser cobardes en mi última entrada, esté ahora temblando de miedo ante la idea de publicar esta entrada, y todo porque se me ha ocurrido la fantástica idea de hablar sobre la última película de Tarantino: Django desencadenado. Y es que cuando se trata de Tarantino parecen existir dos opiniones posibles: o lo idolatras o lo detestas. Así es como parece que funcionan las cosas, pero siendo de esta manera, ¿Como se supone que voy a hacer una crítica?

En fin, aguantadme (y aguantaos).

 

Django desencadenado dura casi tres horas; exactamente 165 minutos. Y, por si alguien no se ha parado a pensarlo, eso es mucho tiempo. Yo intentaré ser más breve:

 

El principio es estupendo. No soy muy fan de los spoilers, así que os ahorraré el momento narrativo: simplemente empieza bien, y sigue bastante bien hasta el final.

Sin duda la película no sería nada sin el personaje -supuestamente secundario, aunque muy protagonista- del doctor Schulz. Está interpretado por el actor Christoph Waltz, uno de los favoritos -con razón- de Tarantino. Es un personaje muy bien construido y con suficiente carisma como para no olvidarlo. Ni a él ni a su caballo.

La actuación de Leonardo DiCaprio también es digna de ser mencionada, porque, aunque no sea ninguna sorpresa, lo borda. Lo mismo ocurre con Samuel L. Jackson, el cuál ya protagonizó Pulp Fiction, dejándonos algunas frases inolvidables, y que esta vez hace un papel más secundario, pero igual de inolvidable.

Pero si hay algo que de verdad haga que las tres horas merezcan la pena es el guión. Tarantino siempre ha sabido hacer algo bien, y esto es no ser políticamente correcto (ni se sabe cuantas veces se dice la palabra “nigger” en la película), y sobre todo no pretende dejar contentos a todos. Y eso es lo mejor. “Django desencadenado” es una película descerebrada, pero sólo en apariencia, de la misma forma que “Malditos bastardos”. Ambos tratan los temas más espinosos de la historia de la humanidad, y Tarantino los narra con la mayor irreverencia. De lo más estimulante.

Un punto interesante es la -pintoresca- música de la película. Tarantino se la jugó con los anacronismos, y creo que no ha salido mal parado. Aunque resulta un poco chocante escuchar rap en un Western, le da una nota de discordia a la situación que acaba por lograr que la música encaje en la escena.

Hasta aquí todo bien, pero para los que no sean muy amigos de la violencia gratuita, con saber que la película es de Tarantino, seguramente ni se lo piensen dos veces. Así es: parece imposible imaginar una película de Tarantino en la que no haya sangre y tripas volando por los aires. No os voy a engañar, como marca de la casa esto no podía faltar, y de hecho no falta, pero en algunos momentos da la impresión de que se está intentando controlar. En cualquier caso, es algo que se asume cuando el director es nuestro estimado Quentin.

La última media hora de la película resulta un poco más predecible y prescindible, pero merece la pena, y por eso se lleva 39 patas de 50, que viene a ser un 8 sobre 10.

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Castigo…¿y crimen?


Muchos han hablado del castigo ante un crimen; ya sea uno de tal tamaño como el asesinato, como el simple hecho de haber robado una chocolatina en una gasolinera. Cada crimen, según sea su medida, tiene su manera de ser sancionado.
Pero, ¿y si se castiga por un delito que no se ha cometido? Pero no una sanción pequeña, no. Sino una de las típicas que tanto gustan a los americanos, como cadena perpetúa o ya hablando en palabras mayores, la pena de muerte. Tan solo pensar en un castigo así a alguien inocente hace que se te pongan los pelos de punta, y esto es algo que saben los directores de cine. Por eso aprovechan este hecho, este interés de las personas por ver sufrir a alguien inocente y pasarse toda una película derramando lágrimas, con la creación de grandes producciones como “Cadena perpetua” o “La milla verde”. Dos grandes ejemplos de terribles sanciones a gente inocente.
Estas dos increíbles producciones, cada una tratada de una manera específica, pero haciéndonos sentir mil emociones durante todos sus minutos, saboreando cada momento de ellas sin poder siquiera pestañear. Hay que decir que el tema en sí elegido en ellas ya es algo que atrae, pero si además sabes sacarle el jugo como ha hecho Frank Darabon (Curiosamente director de estas dos películas, las cuales también están las dos basadas en novelas del gran Stephen King) acabas teniendo una obra maestra ante tus ojos.
Empezando por Cadena perpetua, decir que te engancha desde el primer momento, y a medida que transcurre va haciéndose cada vez más y más buena dejándonos con un final que te deja pensando en ella durante horas. Todos los que la hayan visto estarán de acuerdo conmigo con que es una de las mejores películas de la historia del cine. Y si además le añadimos que el gran Morgan Freeman es uno de los actores de ésta, no cabe duda de que es digna de ver. Querría destacar un momento particular de la película, el protagonizado por el hombre más anciano de la prisión. Ese momento me cautivó, entró en mí como una flecha y aún después de tanto tiempo desde la primera vez que vi la película me sigue dando que pensar. Sin duda, mi momento favorito de toda esta magnífica producción.
Prosiguiendo con La milla verde, otra increíble película que, además de hablarnos de un castigo a alguien inocente, nos regala un poco de magia para dejarnos soñar y recordarnos que aún hay un poco de humanidad incluso en las personas más dolidas. Con un final totalmente diferente al de Cadena perpetua (he de añadir que, personalmente, me gusta más el final de la otra) y un poco más previsible, pero que también nos hace disfrutar y tener mil emociones a la vez desde el primer minuto de ésta hasta que la pantalla se cubre totalmente de negro.
Dos producciones dignas de ver, con grandes repartos, un muy buen director y el gran Stephen King como escritor de las novelas en las que se basan. Si con todo esto no dan ganas de empezarlas a ver, sinceramente me retiro.
Para concluir mi crítica, una de las mejores frases de Cadena perpetua: “Lo más gracioso es que cuando entré en prisión, yo era un hombre bueno y honrado; y aquí, me he convertido en un ladrón.”
cadena perpetua

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Crimen Y Castigo


“… Y aunque del título se infiera, por aquel necio de las artes literarias, por ignorancia histórica o por simple embrutecimiento, que vamos a tratar de Lope de Vega, o sus contemporáneos… que vamos a matar a una doncella, que un rey se va a cobrar la vida de sus sirvientes o que un héroe enfrentará a su Fatum, debéis saber que no es este solo un tema épico.”

Al contrario, nos ha acompañado siempre, y los más grandes directores, guionistas y productores de hoy por hoy recurren con abrumadora facilidad a este final. Porque nos encanta. Nos apasiona impartir justicia y que el malo salga mal parado y el bueno bien avenido. Porque somos así. Porque nos gusta castigar. Como cada Lunes, os ilustro con uno de mis gustos en materia literaria y/o de cine, y hoy vamos a ver que no puede ser otro mas que Woody Allen mi guionista favorito de todos los tiempos.

El neoyorkino escribió y dirigió “Match Point” que fue estrenada en todas las grandes pantallas del mundo con gran devoción y asombro del público en dos mil cinco. Gran película esta… mas no por ello con un final feliz, o más bien, ético. Resulta esta la antítesis del tópico crimen-castigo. Porque no solo el protagonista asesina una vez.. ¡Sino dos! Y es tal la impunidad, es tal el azar, la violencia y el drama… es tal la genialidad del guión, que consigue que te pongas de su parte. Y esto, mucho más lejos de las técnicas corrientes, es en si una innovación, que te mantiene en vilo hasta el mismo minuto final.

Tras la exultante genialidad de esta película, inmoral, antiética, infame… Allen se lanza a su tercer film en su periodo de estancia Londinense.  Tras la no mala prueba de “Melinda & Melinda”, la extraordinaria crítica y el pasional recibimiento del público británico de “Match Point”, su primer thriller, (que ya es en sí un un sinfín de cumplidos, pues no es éste un público fácil), se lanzó en dos mil seis a por “Scoop”. Protagonizada también por la eterna actriz de Woody, Scarlett Johansson, la película plantea con exquisita sutileza justo lo contrario que en su anterior título. Es más, me atrevería a decir que es la misma historia, y que solamente han cambiado las circunstancias y los personajes (entre los que él mismo se incluye, por cierto). Y aquí llega el castigo seguido de la venganza. Porque ninguna injusticia puede jamás quedar impune. Suficiente tenemos con el mundo real. Y esta película, mas pobre en sus interpretaciones debo decir, quizá ensombrecida por su predecesora, es el final moralmente aceptable de “Match Point”. Aunque cuesta mucho (como se hace ardua en la anterior la tarea de que el asesino no sea descubierto), termina cayendo el malo. Porque es inherente al ser humano, siempre con esa necia necesidad de castigar y concluir las cosas así… en fin, aunque no comparta vuestra necesidad de terminarlo todo bien (siendo esto comprensible pues siempre se sabe entonces como van a acabar las cosas), debo reconocer que sin esta película, “Scoop”, habría quedado para mi bajo sospecha el impoluto historial de finales éticos del señor Woody Allen… Y eso habría sido un crimen, ensuciar su nombre y su reputación. Y bien sabemos ahora, que todo crimen se cobra su venganza.