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Castigo…¿y crimen?


Muchos han hablado del castigo ante un crimen; ya sea uno de tal tamaño como el asesinato, como el simple hecho de haber robado una chocolatina en una gasolinera. Cada crimen, según sea su medida, tiene su manera de ser sancionado.
Pero, ¿y si se castiga por un delito que no se ha cometido? Pero no una sanción pequeña, no. Sino una de las típicas que tanto gustan a los americanos, como cadena perpetúa o ya hablando en palabras mayores, la pena de muerte. Tan solo pensar en un castigo así a alguien inocente hace que se te pongan los pelos de punta, y esto es algo que saben los directores de cine. Por eso aprovechan este hecho, este interés de las personas por ver sufrir a alguien inocente y pasarse toda una película derramando lágrimas, con la creación de grandes producciones como “Cadena perpetua” o “La milla verde”. Dos grandes ejemplos de terribles sanciones a gente inocente.
Estas dos increíbles producciones, cada una tratada de una manera específica, pero haciéndonos sentir mil emociones durante todos sus minutos, saboreando cada momento de ellas sin poder siquiera pestañear. Hay que decir que el tema en sí elegido en ellas ya es algo que atrae, pero si además sabes sacarle el jugo como ha hecho Frank Darabon (Curiosamente director de estas dos películas, las cuales también están las dos basadas en novelas del gran Stephen King) acabas teniendo una obra maestra ante tus ojos.
Empezando por Cadena perpetua, decir que te engancha desde el primer momento, y a medida que transcurre va haciéndose cada vez más y más buena dejándonos con un final que te deja pensando en ella durante horas. Todos los que la hayan visto estarán de acuerdo conmigo con que es una de las mejores películas de la historia del cine. Y si además le añadimos que el gran Morgan Freeman es uno de los actores de ésta, no cabe duda de que es digna de ver. Querría destacar un momento particular de la película, el protagonizado por el hombre más anciano de la prisión. Ese momento me cautivó, entró en mí como una flecha y aún después de tanto tiempo desde la primera vez que vi la película me sigue dando que pensar. Sin duda, mi momento favorito de toda esta magnífica producción.
Prosiguiendo con La milla verde, otra increíble película que, además de hablarnos de un castigo a alguien inocente, nos regala un poco de magia para dejarnos soñar y recordarnos que aún hay un poco de humanidad incluso en las personas más dolidas. Con un final totalmente diferente al de Cadena perpetua (he de añadir que, personalmente, me gusta más el final de la otra) y un poco más previsible, pero que también nos hace disfrutar y tener mil emociones a la vez desde el primer minuto de ésta hasta que la pantalla se cubre totalmente de negro.
Dos producciones dignas de ver, con grandes repartos, un muy buen director y el gran Stephen King como escritor de las novelas en las que se basan. Si con todo esto no dan ganas de empezarlas a ver, sinceramente me retiro.
Para concluir mi crítica, una de las mejores frases de Cadena perpetua: “Lo más gracioso es que cuando entré en prisión, yo era un hombre bueno y honrado; y aquí, me he convertido en un ladrón.”
cadena perpetua

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