Cobardes e Insensatos – Sábados de Inesa


La verdad es que las segundas partes dan miedo. No sólo aquellas que pertenecen al género del terror. No, no, no. Estoy hablando de SEGUNDAS PARTES.

Todas ellas son aterradoras, pero no por su argumento. Es por el hecho de ser segundas partes, y esto lo digo muy seriamente: el que no haya temblado un poquito al enterarse de que están haciendo una segunda parte de algo que le gusta es un insensato.

¡Sí, insensato!

Sin embargo las segundas partes también presumen de un cierto atractivo inherente a su condición de…pues precisamente, ser segundas partes. Resulta bastante lógico pensar que nadie se molestará en ver la segunda parte de una película que no le gustó desde el principio. De nuevo, no. El hecho es que los humanos somos un poco contradictorios, y decidimos tragarnos las dos horas que dura la estúpida película. Pero a parte de esta vergonzosa exhibición de irracionalidad, la cosa no va más lejos. Al fin y al cabo, todos estamos acostumbrados a las malas películas.

El asunto se pone un poco más difícil cuando se trata de la segunda parte de una película (o libro, que parecen desterrados de esta entrada), que verdaderamente te gustó.

En el momento en el que la idea de una segunda parte empieza a cobrar forma es cuando te das cuenta de lo peligrosa que es en realidad. Es como si hubiese llegado el momento de colocar la última carta en un enorme castillo de naipes: un movimiento en falso y todo se convertirá en un revoltijo de desilusión.

Sin embargo la promesa de una continuación es un verdadero salvavidas de esperanza al que poder aferrarte cuando se acaba un libro que te gusta.

Todos sabemos lo doloroso que resulta descubrir que las páginas leídas superan los tres cuartos del total. Algunos incluso se lo toman tan mal que deciden no acabar nunca el libro para no tener que enfrentarse con un punto y final.

Por eso nos emocionamos tanto al descubrir que ese “punto y final” es más bien un “punto y continuará”.

Lo que está claro sin excepciones es que las segundas partes son un reencuentro -a veces decepcionante- con una historia que formó parte de tu vida.

Me parece oportuno citar la frase de “la curiosidad mató al gato”. Porque es precisamente lo que suscitan generalmente las segundas partes: curiosidad. De hecho muchas de ellas carecen de razón de ser, pero acaban siendo, y en el mejor sentido; es decir, siendo buenas.

Así que si sois gatos no parece muy recomendable arriesgarse, pero como nunca he oído “la curiosidad mató al hombre” no creo que haya mayor peligro.

Por eso cuando tengáis que veros las caras con una segunda parte, recordad que no somos gatos, somos hombres y el hombre no murió de curiosidad, sino de aburrimiento.

 

sA_glennkill_ovejas

Como no podía acabar la entrada sin recomendaros algo y no he encontrado ningún momento oportuno para hacerlo, tendréis que perdonarme, porque lo voy a poner aquí:

Hoy os traigo dos libros, en mi opinión, poco habituales. Son “Las ovejas de Glennkill” y, como no podía faltar, su segunda parte, “¡Que viene el lobo!”

Ambos muy originales y muy difíciles de explicar sin que parezcan ridículos, así que os ahorraré el momento incómodo.

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Un comentario en “Cobardes e Insensatos – Sábados de Inesa

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